Líneas

Me acuerdo cuando intentamos oponernos. Recuerdo aquel tiempo en el cual luchamos por nuestros derechos como el de la presunción de inocencia, el libre acceso a la cultura, el de hablar mientras paseábamos por las calles o los parques bajo los chopos de abril y algún cerezo en flor.

Añoro aquellos días de poder pensar, los días de las líneas extendidas a lo largo y ancho del mundo, líneas invisibles pero efectivas que unían los distintos nodos, que abrían puertas y ventanas para transportar materiales con los que construir otros mundos, otros nuevos mundos.

Los verdaderos artistas. Lo siento tanto por ellos. Lo siento por mí, incluso, imaginad cuánto más por aquellos. Por los verdaderos artistas, a su salud la que va a ser mi última copa a la cual no podré salvar de verla regada con mi llanto. Ya se ve, ya se siente agridulce al tacto y profundamente perforante en el corazón. Me toca el alma temblando y gime como niño de cuna.

Nos enfurecieron sus amenazas, ejercimos nuestros derechos… Alimentamos sus excusas. No les importó jamás aquello que decían defender puesto que había mucho más en juego. Cortaron las líneas. A cada línea muerta, más furiosos defensores de la libre expresión y manifestación que golpeaban con más fuerza. Pronto fueron menos. Más fuertes. Y menos. Titánicos. Ninguno al fin.

Porque, después de todo, aquellos que mentían y conducían sí supieron darle un valor apropiado al simple dinero. Qué más iba a dar tener tanto más o poco menos si quien pudiera desestabilizar su hegemonía no pudiese comunicarse con otros de igual potencia.

Tarde nos dimos todos cuenta de que no era cuestión de dinero sino de poder.

Ahora ya no hay tantas líneas, ni tan continuas. Apenas se ven puertas ni ventanas y aunque siempre quede abril no son iguales sus chopos y las flores de sus ramas ya no parecen hacer reír a los cerezos.

Pobres artistas y pobres todos. Al final hicieron con nosotros lo que quisieron. Nos han dejado en silencio, de tal modo que si gritamos solo nos reponderán miradas perdidas, dolientes y sórdidas, y también el eco.

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