Ey…

– Ey… Yo te conozco. ¿Qué tal, qué haces por aquí?

– No suelo hacer esta ruta, hoy ha coincidido, simplemente.

– Pero deberías estar en clase, ¿no? ¿Qué te ha traído a estar en este autobús?

– No estoy segura. Pero eso no importa, ¿no crees?

– No, no creo que importe. Sabes…

– No, no lo sé. Tú lo sabes. ¿Lo sabes?

– Puf… ¿Qué le pasa a toda esta gente? ¿Por qué nadie habla? Solo farfullan. Y por qué este traqueteo, y la luz blanquecina y el calor que me quema en las mejillas. Me molesta toda la ropa.

– No sé por qué haces tantas preguntas. En realidad conoces todas las respuestas.

– Cierto… Pero aún no lo comprendo.

– ¿El qué?

– Lo de la llave. Sí, la llave.

– La llave. Claro. Nunca es fácil dominarlo. Pero no te preocupes. Ya la giraste una vez. Ahora no tengas prisa.

– Prisa. No. No. Qué va. Oye… ¿Por qué llora esa chica? ¿Se ha quedado embarazada sin querer? ¿La ha dejado su novio?

– Otra vez con preguntas… Mírame, ya sabes la respuesta.

– Así que es cierto…

– Sí…

– Es seropositiva. Vaya. No hace mucho que lo sabe pero sí que lo sospechaba.

– Lo dicen sus lágrimas.

– Bueno, ya no importa. No es tan grave como era antes.

– Desde luego que hay cosas más graves.

– Sí, profesora. Las hay.

– Como que la gente no hable.

– Sí, exacto.

– ¿Qué es lo que esperas?

– No sé por qué preguntas, profesora. No debería hacerte falta…

– Lo sé. Es por respeto… Además ya tienes tu llave.

– Siempre eres bienvenida. Aunque no esperase encontrarte en el mismo autobús que yo. No te ha sentado mal mi sorpresa.

– No has preguntado.

– No tendría sentido haberlo hecho.

– No. Dime qué es lo que esperas. Quiero oírlo.

– Espero que la gente se hable. Se comuniquen. Y que explote de una vez la inteligencia artificial. Que lo haga de tal modo que deje de ser artificial.

– Que sea natural. Así las personas tendrán con quien hablar…

– Sí profesora. Así las personas sabrán qué es lo que han estado perdiéndose durante todos estos años.

– Hablas de servilismo.

– Hace tiempo que la tecnología dejó de ser un servicio para el hombre. Es el individuo y, a través de él su sociedad circundante, quien está al servicio de la tecnología.

– Es cierto que tenías la llave. Desde joven. Se podía ver en tu perdida arrogancia.

– Era un ignorante.

– No te disculpes.

– De acuerdo, profesora.

– Inteligencia artificial llevada a sí misma a la categoría de natural, ¿eh?

– Libertad para el pensamiento. Terapia de choque. Una mirada atrás. Los grandes descubrimientos, los grandes progresos, despiertan procesos de nostalgia y soledad existencial.

– Estás girándola. Escucha el mecanismo de la cerradura.

– Esa soledad existencial nos lleva a preguntas manipuladas para darnos respuestas que nos acerquen a lo descubierto y, al mismo tiempo, nos distancien piramidalmente de ello. La consciencia del descubridor genera una falsa creencia de legitimidad sobre las consideraciones de lo descubierto. Es falsa.

– Es falsa. Lo es. La inteligencia siempre es inteligencia. Es crítica, es dinámica y activa. Es. Sobre todo es. Es imprevisible y envolvente.

– Sí profesora. Esférica. Quien desarrolle la inteligencia esférica obtendrá la sutil ventaja de la vista del águila.

– Me encanta la historia del águila.

– Lo sé, profesora. A mí, sin embargo, no me gusta nada ese cartel.

– El de la ceguera.

– Es una buena metáfora, profe.

– Ya, para el que la sepa ver.

– Buen juego de palabras. Pero ahora en serio… ¿La gente no ve el cambio?

– No preguntes, obsérvalos. Siguen sin hablarse.

– Lo sé. Pero no puedo comprender por qué no encuentran su llave. Tampoco comprendería que no quisiesen buscarla.

– Libertad. Es fundamental.

– Pero sin inteligencia, ni crítica, ni voluntad…

– Es inútil. Lo sabemos.

– Sí. Lo sabemos. No me gusta ese cartel porque promociona una exclusión. Tiene un implícito terrible.

– Un implícito retrógrado.

– E hipócrita.

– Los políticos saben de eso, ¿verdad?

– Sí.

– Pero creo que ellos disponen de algún tipo de llave…

– O de las cerraduras mal atendidas… Las llaves no incitan a la manipulación.

– Profesora… A veces creo que más a la angustia.

– La angustia. Como la que despierta el cartel. Lo sé.

– Es una falsa promesa de desarrollo social.

– Promesas…

– Entiendo que quieran cambiarlo, pero… Pero no así.

– No sin igualdad. Es cierto.

– Cuando pones dos entidades y las confrontas por comparación jerárquica y solo tienes una de las comparaciones en consideración, es obvio que una de las dos entidades queda por encima de la otra.

– Es trágico. Lo sé.

– Sí, profesora. Es repugnante. Se supone que es contra eso mismo contra lo que luchan…

– Se suponen demasiadas cosas.

– Es una lástima. Tengo que retocar esos carteles.

– Qué quieres conseguir…

– Dejar patente que existen recovecos donde esconder cosas por mucho que nos muestren estancias diáfanas y vacías.

– Si alguien lo quiere ver…

– Si a alguien le ayuda a desear su llave.

– Curioso chico… Curioso chico con ilusión y sin arrogancia.

– Bueno…

– Me acuerdo de tu acné.

– Yo también, profesora. Yo también. Sigue, sigue…

– Me encanta reírme, me encanta.

– La gente ni se ha girado. No es que no hablen, es que ni escuchan ni oyen ya.

– Porque su mente comprende que el resto de personas son entidades orgánicas no ligadas entre ellos de manera directamente tecnológica.

– El puente espiritual es más poderoso…

– Ahora cuesta más cruzarlo porque primero hay que tenderlo.

– Y entenderlo.

– Bien visto, muchacho.

– Me bajo aquí, profesora. Deberías bajarte también, ¿no?

– Hoy me apetece viajar aleatoriamente. Nos apetecía encontrarnos.

– Así ha sido.

– Cuida de tu llave.

– Igualmente, maestra.

– Tu identidad eres tú y tu interpretación del mundo y los hechos. ¿Por qué buscas de esa manera tan desesperada el hallazgo ajeno de ti mismo?

– Esa pregunta… Esa pregunta sí tiene sentido hacérmela. La llave no ha llegado tan allá.

– La puerta está casi abierta…

– Pero no del todo. Veo luz tras una rendija. La luz trae sombras consigo.

– Y la zona intermedia en la que tú estás.

– Así es, maestra. En la que solemos estar.

– Solemos… Cierto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: