El capitán dijo, en el frente, que quería cantar.

No quiero morir.

Es sencillo de imaginar. Casi nadie quiere hacerlo. Todo el mundo piensa en todos los planes que le quedan por cumplir, todos los sueños que llevar a cabo y todas las horas que convertir en sueños. Claro, nadie quiere morir y ese deseo no me hace especial en absoluto.

Lo sé y lo entiendo.

Porque la senda está definida y casi todos quieren llegar en un lugar decente, con una compostura digna, con las expectativas propias generadas a partir de la proyección de las ajenas. ¿No? El patrón es ese, el bucle por el que tu esencia se repetirá del mismo modo que tú has repetido o estás repitiendo la de quienes te preceden.

Lo comprendo, pero no lo comparto. Sé que tampoco es muy relevante, pero solo lo señalo.

Lo tengo que remarcar porque da la casualidad de que estoy escuchando la poesía de un soldado que quería ser cantante. ¿Quién le dio un pie a la credibilidad cuando, en medio del fuego enemigo, en el frío atenazante del frente y el calor agobiante de la muerte y la desgracia apresando los pulmones, dijo que lo que quería era música, escribir en una isla del mediterráneo y cantar?

Posiblemente algún compañero asustado, embravecido repentinamente, porque la excentricidad de su capitán era equiparable a la suya. Porque podría tenerla. Porque de súbito comprendió que a los extremos del aire que los separaba del enemigo, con las balas salivando ciega ansia de muerte, había también hombres. Hombres como su capitán, o como él, que tan solo deseasen algo propio de hombres y no de bestias salvajes, autómatas inconscientes sin valor para rebelarse.

Yo quiero escribir. Solo eso.

Y, como ya he dicho, no quiero morir bajo ningún concepto. Como todos, claro, o como casi todos.

Sin embargo hay otra cosa, y es que no sé cómo vivir.

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2 comentarios

  1. Bruja said,

    febrero 20, 2010 a 11:51 am

    Abriendo los ojos y los pulmones, no cerrándose en ningún esquema preestablecido y gris. Queriendo vivir. Sin más. Así creo que hay que vivir yo… Y lo demás viene después.

  2. Isabel said,

    marzo 13, 2010 a 3:59 pm

    He vuelto a existir, y me encuentro con que ya no estás donde antes. Aún así los cambios vienen bien de vez en cuando.

    Vivir, por nosotros solos… Eso es algo imposible. Por muchos deseos que tengamos de continuar hacia delante, nos hace falta un apoyo, un pilar vital. Quizá solo sea cuestión de encontrarlo.

    Un beso.


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