Semilla he sido ya.

Cuando no halles tiempo ni lugar, entonces, llámame. No grites ni hables, tan solo piensa, busca, indaga. Tan solo escucha en ti y observa, en tu desesperación, cómo sucede todo. Presta atención a lo que ocurre, déjate, siéntete tranquila, tanto como puedas, y sé un alma en libertad.

Llámame. Hazlo porque he sido ya semilla, y hoja, y muy largamente joven y es en ese instante crítico, en el que no encontrarás nada fuera de ti porque todo se habrá ido, o estará a punto, donde se encuentra toda la consciencia, todo el acto y también la inercia, de cuanto soy. Porque solo así lograré completarme.

Así pues, cuando ya tus pies ni sostenerte puedan, cuando el cansancio sea sumo y no puedas caminar, tan solo déjate caer y siente el remolino que habrá de arrullarte, la brisa tras tus hombros y bajo tus caderas. Búscame con más intensidad entonces y ahí estaré yo, con mis ramas llenas de hojas jóvenes, y también viejas, dispuesto a recogerte en el vacío, en el segundo previo al impacto que habría de romperte.

Búscame, con tus ojos cerrados observando. Y te depositaré en la Madre que nos acoge. Así seré árbol, señor del viento e hijo digno de la Tierra, y podré enseñarte que siempre hay otra oportunidad, otro hueco en el cielo para recibir el sustento del sol, y otro frente de lluvia sobre el que hacerse más fuerte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: