Es

Sentir algo lejano pese a verlo próximo. Notar una tenaza en la boca del estómago estirando hacia adentro un manojo de nervios que desgarra de dolor los músculos exteriores. Saber que algo se ha perdido pero no tener clara consciencia de dónde. Escuchar ruido cuando se anhela silencio y no encontrar sino silencio cuando se busca un susurro largo conocido y sin el cual los oídos no despiertan.

No escuchar nada y tener ganas de llorar sin saber si acaso hay un motivo claro. ¿Acaso hace falta un motivo específico para llorar?

Estar perdido en el tacto de las manos que palpan el aire  vacío y una boca que duele de hablar a la oscuridad y de mantener una postura tensa sin ni siquiera haberse dado cuenta. Reparar en el dolor insistente una vez ha sido descubierto y no dejar de sentir los huesos del rostro sometidos a la fuerza de la angustia.

Ignorar en qué madriguera esconderse, o debajo de qué edredón y sábana meter el cuerpo, para sentirse a gusto de nuevo en un espacio del tiempo que se sabe que nunca volverá a repetirse.

Eso es, en esencia, nostalgia de uno mismo cuando se supo feliz.

Anuncios

1 comentario

  1. Elena said,

    febrero 4, 2011 a 4:09 pm

    “Que nunca volverá a repetirse.”


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: