Espectros

Parecen una especie nueva. Pero no lo son. Tan solo difieren en la apariencia. No responden a ese viejo cliché de aspecto descuidado, ni al testimonio de la intemperie. Son más como infiltrados en la noche temprana del invierno, cada vez más tardía, intentando sacar algún fruto para el zumo de la supervivencia.

Lo cierto es que han proliferado. A la par que el rumor de la desdicha se atenúa en las altas esferas, el número de integrantes en la legión de la angustia y del hambre, de la soledad, se incrementa exponencialmente. El declive, ya no solo económico, de nuestra sociedad y nuestro tiempo ha conseguido convertirse en un parámetro normalizado de nuestro día a día. Ya no hay sorpresa sino resignación, ya no hay protesta sino acatamiento sumiso.

Por eso se deslizan los nuevos espectros entre la oscuridad y el calor rancio y bochornoso de la vergüenza. Con su ropa decente y sus zapatos limpios se encaraman a un contenedor de basura, a los de cada color, para encontrar algo para alimentar el sueño de la noche, las ganas de caminar por la mañana.

Algunos, he visto, escrutan el contenedor azul en busca de algún libro. Cara afición ahora, tal vez, cuando la miseria te frena a entrar en una biblioteca. La alienación de las personas que se ven aún lo suficientemente cuerdas y lúcidas como para saber que hasta hace dos días eran como quien escribe estas líneas: un afortunado.

A veces me miran cuando los observo. Mientras ellos inspeccionan yo hago lo propio hacia mí mismo y me pregunto “por qué algo así si no es necesario”. Y hasta el momento soy incapaz, lamentablemente incapaz, de hacer algo útil. Por ellos y por nosotros, testimonio fehaciente y eficaz de su vergüenza que también es la nuestra; su miseria, que es también la propia. Ellos, que también son nosotros.

Los fantasmas del siglo veintiuno. Los que rara vez encuentran algo en la basura, y por eso siempre vuelven a revisar, una y otra vez, cada hora o cada dos, el mismo contenedor de antes.

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2 comentarios

  1. karaby said,

    febrero 14, 2011 a 6:34 pm

    ¿A dónde quiere ir a parar el autor de esta verborrea infumable?

    • vudugh said,

      febrero 15, 2011 a 11:18 am

      Imagino que intenté aliviarme pese a la honda inutilidad e incapacidad que presento de hacer nada por esa misma gente, al mismo tiempo que intento pensar cómo es posible que hayamos llegado a tal extremo cuando, en realidad, no es necesaria la miseria.

      Ahora dime, ¿adónde querías llegar con tu pregunta? 🙂

      Un saludo y gracias por leer ^^


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