Espigas

Las espigas se mueven perezosas ante la brisa del incipiente abril. Es una extraña quietud que intenta darme paz mientras se produce una tregua en la lucha en la que estoy inmerso. Imploro el retorno de la magia pero no puedo apelar a la justicia. ¿A cuál? No podría comprender, pese a cuanto quiero y deseo, los mecanismos de los hechos y las consecuencias, la maquinaria del cosmos. Me mantengo firme en mi postura puesto que hay algo hermoso en juego. Algo más importante que yo, que las personas mismas, pero que al mismo tiempo me compone y me define.

Aún eres el acento en todas mis palabras y por ello es duro escribir; pero al mismo tiempo alivia. Los próximos días se presentan duros, difíciles, pero he de reconocer que no estoy tan solo como pensaba. Sin embargo no voy a dejar de moverme, de seguir tu rastro en cada uno de los gestos, de los recuerdos, de las imágenes que me llevan de vuelta a ti, al comienzo mismo de mi universo. Trato de prepararme para la peor posibilidad pero a la vez intento encontrar en el tiempo un aliado definitivo que recomponga lo que, a mi juicio, debe permanecer intacto.

Me alivio pensando en los ejemplos cercanos que me dicen que no está todo perdido, que me animan a continuar en la lucha, y me desespero al recordar a todos esos pobres diablos que, de algún modo, consiguen una segunda oportunidad pese a la traición o la deslealtad. Por eso mismo hay un pequeño remanente de calma en mi interior, por eso mismo puedo contener cierto estoicismo ante los acontecimientos; pero la resignación no cuenta como una posibilidad.

Eso nunca.

Porque la vida sigue pero es mucho mejor contigo; porque no considero el éramos sino el todavía somos. Pero al mismo tiempo tenemos nuestro propio camino y es ahí, a la altura de no muy lejos, donde espero, casi es como un sueño, que me digas que has vuelto…

Y yo, entonces, te responderé, mientras te abrazo, que para mí nunca te fuiste.

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1 comentario

  1. Mª de la Sierra said,

    marzo 28, 2011 a 9:24 pm

    No tengo remedio para tu dolor y eso es lo que más me duele. Resulta irónico en estos tiempos en que parece que hay un remedio para todo…..
    Aquí no valen consejos. Te darán miles y en ocasiones serán incluso contradictorios. Pero hay que seguir aunque no se vea el camino.
    Por suerte tienes facilidad para escribir, por eso me alegra que se hayan acabado las reformas con estas “Espigas”.
    Me gusta como lo has escrito, en un lenguaje llano y sencillo, fácil de entender. Sigue así.
    Aunque ahora no lo creas el corazón es como el ave Fénix y cuando menos te lo esperes resurgirá el amor más colorido y hermoso que antes.

    Te quiero


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