So

Esto está desierto. Se me antoja como yo mismo para mí. Un paisaje propio, sembrado de diferencias en la composición, a través del cual obtener algo. Me estoy esperando a mí mismo. Sin embargo no me espero en un dónde del espacio sino en un momento del tiempo. En el transcurso.

He vuelto a ver esa foto. He leído los comentarios. He comprendido el amor de nuevo. Me ha parecido injusto. No por nada, no porque quiera forzarme a olvidar, absurdo propósito, sino porque parece que algo se obstina en sujetarme. Sé que la amo, sé que ella ya marchó; sé que yo me quedo exhausto tras el esfuerzo que decidí acometer, sé que nos queremos de formas dolorosamente distintas.

Sé que no quiero esperar más. 

Por ello me parece injusto que la mano oscura del vacío en mi pecho quiera retenerme. Quiero exponer mi corazón, por muy maltrecho que se encuentre, y hacerlo sin que sea el túmulo del recuerdo. Quiero que esté libre de todo mal, vivo en su renacimiento y no moribundo en sus angustias. 

Y sin embargo es tan bella esa sonrisa capturada hace un año. Es tan hermosa la conjunción, tan… Es una mierda. No se necesitan más bonitas palabras. Es una mierda de proporciones inimaginables. Pero es la vida. En algún momento aprenderé definitivamente a planear sobre aquel tiempo perfecto de imperfecciones, aquel tiempo feliz acerca del cual cometí el error de hablarle al futuro. 

Aprenderé a planear sin desviar el rumbo que me dirige implacable a los abismos del miedo y la necesidad. Pronto, al menos espero antes que nunca. 

Pero fue tan solo hace un año. Trescientos sesenta y cinco putos días… Y seis jodidas horas.

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Alfa

Puede que sepas algo. Tal vez creas que lo sabes y eres consciente de la información, de los datos, de los hechos. Sabes que esa idea está ahí, sabes qué es pero no qué significa. O tal vez sí sabes qué significa cada uno de los términos que la definen en una oración, en un discurso, pero no pasas de ahí.

Hasta que no te desligas de ti mismo y detienes toda la maquinaria del pensamiento continuo, de las conjunciones neuronales disparadas que se desparraman en un esfuerzo desbordante, no comprendes. Porque no aíslas las palabras de la propia idea. Porque la comprensión real no es lingüística, ni léxica. 

Comprender algo es introducirlo en tu identidad más íntima, es más que escribirlo bajo la piel. Comprender es ver, aunque ver muchas veces esté lejos de la comprensión.

Asimilar, interiorizar, saber realmente, es un proceso de máxima conexión a partir de una desconexión previa y absoluta. 

Y a partir de ahí es cuando puedes establecer los límites y el ritmo de avance.  Fuera del mortífero bucle de la obstinación y la culpa.