Yo no elegí este lugar

Pero fue aquí donde cayó mi sangre. Aquí fue donde mi padre luchó contra sus demonios para demostrarle su amor a mi madre; aquí fue donde mi madre vio la luz de mi padre. Aquí comprendí que él, mi viejo, no se hizo una estrella para guardarme hasta que creciera sino que tuvo que pagar sus errores, lo de los demonios. Aquí aprendí que hay pactos que no se olvidan. Así comprendí la marcha de mi padre; así aprendí a valorar la lucha de mi madre. 

Aquí me mintieron por primera vez y aquí falté a la verdad en incontables ocasiones. Aquí vi y dije “te quiero” por primera vez, y aquí recuerdo que me dijeron “yo a ti ya no”. En esta tierra el corazón se me ha parado y ha vuelto a andar; aquí probé las lágrimas de los dos sabores más intensos y también he conocido las intermedias. Aquí me he emocionado, en la tierra que no elegí pero en la que me he hecho hombre. 
Y en este país he conocido la calle, la sensación de libertad, y sus rincones oscuros. Las maldades ajenas y las propias, mis luces y mis numerosas sombras. 

He visto el odio y he intentado profesar el amor. Y los nombres de mis amigos de la infancia descansan en las páginas del recuerdo de la primaria, y algunos aún quedan, y otros permanecen en las paredes del edificio que fue levantado ahí, también ahí, sin que le preguntasen a ni uno solo de los ladrillos si de verdad quería que ese fuese su emplazamiento. Hablo de la tierra misma, de la raíz, de la fuerza misma del pecho, del arado, del sudor.

De la risa que ha llenado estas calles, del miedo, del eco cuando he ido a la carrera. He sufrido el silencio de la angustia. He tenido el calor de los abrazos. He besado en recovecos de esta ciudad que ni siquiera sabía que existían. Tal vez no tenga sentido nada de lo que digo pero aquí es donde fue a parar la potencia de lo que puedo ser y, por fin, el acto de esa potencia se manifiesta. Nací en España, y en España me he hecho hombre.

En la cultura del trabajo, del esfuerzo, del carácter que impone el cierzo. Soy hermano de patria de genios como Cervantes, como María Zambrano o Miguel Servet. Y ojalá Goya pudiera pintar las emociones que trato de escribir aquí para que os resultara más fácil verlas. No espero que comprendáis lo que digo pero me gustaría que apartarais el odio irracional, la conveniencia, y valoraseis lo que el amor es y no lo despreciéis porque no es lo que queréis que sea.

Aquí aprendí a ir en bici, a jugar al fútbol en la plaza, a dar paseos y fortalecer mis piernas de niño cuando en casa la enfermedad de padre era más dura. Aquí he errado al gritar a mi madre y he aprendido del error de hacerlo; me he enfrentado a mis amigos y los he perdonado. Da igual lo que pase después porque todo esto es parte de mí y del lugar en el que he crecido. Un lugar en el que no nos ha faltado de nada, un lugar que nos ha dado oportunidades a partes iguales. 

Un lugar digno y noble que ha caído en malas manos… Que, seguramente, como yo, no ha elegido reposar en ese sitio en donde ahora se tambalea. 

Pero esas cosas no se eligen, ocurren, y es nuestro deber recuperar esa dignidad. Me entristezco cuando pensáis que España es solo fútbol y televisión porque es doloroso ver cómo los hijos hacen en sus padres la desexistencia. Pero, qué más da. Si cuando se quiere ver negro solo se ve negro, si cuando se quiere justificar el odio todo resulta ofensa. 

Aquí he conocido lo que significa amor, dolor, familia, lealtad. Y ha sido aquí como podría haber sido cualquier otro sitio del mundo, pero ha sido en España. Y me duele vuestro desprecio en lo más hondo, vuestra injusticia, porque parecemos el único país que no se respeta a sí mismo. Aquí he aprendido a ver, a conocer, a saber que se premia el esfuerzo y se castiga la pereza. Que la curiosidad por descubrir tiene posibilidad de ser saciada tantas veces como sea necesario. 

He aprendido… Sobre todo eso. Aquí he aprendido.

Puedo ser ciudadano del mundo igual que un árbol puede ser trasplantado. Y del mismo modo que el árbol siempre me sentiré mejor donde mis raíces hicieron suelo por primera vez, desde la misma semilla. 

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1 comentario

  1. Eri said,

    febrero 14, 2012 a 10:44 pm

    Precioso…


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