Pelícano

Solo tengo tres minutos. Dos y medio en realidad. Dos minutos y medio para retroceder a la experiencia y saber lo que ocultan esos trucos del cosmos. Sí, claro, puedo confiar. Lo he hecho tantas veces… Pero, ¿lo necesito? 

Creo que he aprendido. Sé todo acerca del precio aparente, del valor adjudicado y del coste real. La relación es… desproporcionada. 

¿No te gustaría sentirlo otra vez? Claro que sí. Me gustaría conocer de nuevo ese nivel de complicidad, me gustaría volver a encontrar mi cama llena y no medio vacía, me gustaría volver a compartir. Algún día lo haré, estoy seguro… Lo mejor es que ahora ya no necesito saber el cuándo. 

Ahora es suficiente con una buena canción de tres minutos o una de diez; ahora ya me sirve con la rutina y la demostración de que todo sigue dentro del plan. Por ejemplo estaba claro cómo acabaría ese partido: dos a cero a favor de los locales. Entraba dentro de lo previsto. 

No se salía del guión. Sin embargo me gustan esos regalos inesperados, esos destellos diminutos dentro de la longitud temporal de una existencia, esas chispas que nacen del choque de dos almas atenuadas, dándole otra magnitud; haciéndola importante. 

Pero eso es todo. 

Me detengo ahí, en el espectáculo de color y sonido, en ese génesis brutal de dolor y belleza de parto, a recrearme en la sonrisa que se rebela en mi rostro. A pesar de mi aura triste siempre sé dejar que una sonrisa gane la batalla. 

Eso es a lo que me refiero. 

No busco señales cuando solo hay silencio y no necesito encontrar, ya no, significado cuando las señales dan conmigo. Solo disfruto. Igual que disfruto dejando mensajes en el aire, poemas de amor en un banco en cualquier parte, o libros dedicados a algún desconocido. 

Deseo que alguien lea ese poema, que inspire el mensaje o que dé con el libro… Pero ya no espero que quien lo halle me encuentre. 

Puedo ver desde mí siendo yo mismo. Me he completado, poco a poco, con el paso del tiempo y así permaneceré hasta que vuelvan a romperme. ¿Me romperán de nuevo? 

Supongo que sí. Y si eso significa que habré vuelto a amar… entonces debo decir que lo espero. 

Sin embargo ya no soy quien era, y por supuesto que ya no soy en lo que me transformé. En otro tiempo habría tratado de retener todas esas luces, esos encuentros, esos nombres. Esas colisiones atómicas en el maremagnum de dos identidades secretas entre sí. 

Habría… querido retener a quien apareciese por casualidad y habría creído que era el destino.

Diez segundos de canción.

Para bien o para mal, ahora y de manera definitiva, yo soy mi destino.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: