Verdeygris

Le he dicho lo que pasa. Con claridad, simplificando las frases porque me cuesta hablar de estas cosas en una lengua que no es la de mi madre. Lo he hecho honestamente. Le he confesado que este país será, para mí y a partir de ahora hasta siempre, gris y verde como sus ojos. 

Pienso en que los argumentos de mi imaginación no trascenderán de la etérea sustancia del pensamiento y me deshago por dentro. 

Me entenderíais si la vierais como yo la veo. Es preciosa, inteligente, y en cada gesto desprende un universo que me cautiva. Me gusta tanto. La he recorrido miles de veces, sin tocarla, desde sus uñas de los pies hasta su frente. Necesito llorar si pienso que se esconderá y que todo quedará en un sueño. 

Su forma de sentarse mientras conduce, su mirada a través del retrovisor jugando a ser presa de mis ojos. Su sonrisa y su voz. Anhelo todo eso a cada instante y cuanto más la veo más ganas tengo de volverla a ver de nuevo. Pero parece que el fin se acerca, caminando seguro, y no es menos doloroso por ser más lógico. 

Qué frío tengo y cuánto calor intuyo entre sus brazos, en su pecho, con la sangre palpitando en los corazones ríos hondos y espesos de emociones imposibles de definir. Si sintierais su piel como la he sentido… pero os odiaría por ello porque quiero ser el único. 

Quiero ser el suelo de sus raíces y el cielo de sus alas; quiero que piense en mí y que se desvele por mi nombre igual que yo por el suyo. Sueño con ella. Continuamente  y sin importar si estoy despierto o dormido. Ahora me iré a caminar y no iré solo pero lo estaré mientras no la sienta conmigo. 

Es difícil comprender esta realidad sin que duela y la verdad es que los bosques me recuerdan sus pasos, los pájaros sus ganas de ser libre y el cielo, insondable y profundo, la potencia de su mirada. 

Si solo pudiera derramar alguna lágrima para aliviarme, aunque fuera brevemente, no pesaría tanto en el alma y relajaría las mandíbulas. Le dije que me gusta muchísimo y que podría quererla con todo, a fuego. Y me doy cuenta de que igual ya la quiero un poco. 

O más que un poco. 

No quiero vivir sin probar su boca ni escuchar sus jadeos. Merezco esa oportunidad… De tener amor de nuevo. Y por mí que yo sea su último que yo ya quiero que no haya nadie más después de ella. 

Anuncios

1 comentario

  1. Sangre said,

    junio 16, 2013 a 10:17 pm

    M A R A V I L L O S O


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: