Razón y Creencia.

Al menos os habréis leído todos la primera misiva… Y no os habrá cegado la descontextualización. El muchacho, sea quien sea, sea más fantasioso o menos, desde luego que no tiene pruebas irrefutables, pero tiene la capacidad de cuestionar y creer a partir de dudas que se crea él mismo.

Empezando el sendero desde esa parte, está aguantando las acometidas irrespetuosas de una muchedumbre que es capaz de creer que el Cosmos es infinito y que “tal vez haya algún dios” y, al mismo tiempo, negar por absurdo posibilidades de  que existan distintas razas que no se conozcan. Imagino que se debe a que si no se es humano, cánido, felino, ave, planta, hongo y demás, es imposible que exista cualquier otra cosa.

Pero, ojo, la mente permite a algunos considerar la posibilidad de alguna entelequia que obre maravillas (o fechorías según se mire) en la infinitud e infinidad del Cosmos, sin embargo lo de los lagartos ya es demasiado. ¿Por qué no lo de un posible dios también? Y no quiero arremeter contra nada, solo puntualizo que contradicciones se están escribiendo por ambos lados.

De cualquier modo invito al autor a dejar todo esto porque es muy difícil querer sembrar la posibilidad de la creencia en gente que no está dispuesta a creer. Porque, en principio, para creer no se necesitan pruebas y hay gente que las pide para todo. Bueno, para todo que le plantee un reto porque si, por ejemplo, pides pruebas de por qué saben o dicen estar enamorados de alguien, entonces las pruebas o pierden validez o dejan de ser necesarias. Pero no por ello la emoción ni la esencia de estar enamorado o sentirlo.

Entonces, ¿por qué tan difícil? ¿Por qué no se puede discutir un tema sin más? ¿Por qué no, de paso, se puede hablar sin creerse que los humanos son el eje del progreso con la tecnología y la ciencia? Yo espero, deseo, que todo nuestro planeta, nuestro mundo, no se pueda llenar con tanta facilidad y, de paso, vacuidad como esa.

No hay que ser frívolo. No hay que considerar que puede limitarse la posibilidad de la existencia al máximo de humano y, de ahí, hacia abajo dentro de lo conocido. Porque lo desconocido está ahí, y por ahora, de momento, solo se puede uno aproximar a ello partiendo de la creencia. Una creencia que, poco a poco, puede irse razonando hasta llegar a una conclusión. Y es una conclusión que, en cualquier caso, no restará valor alguno a ninguna de las partes de ese proceso de argumentación, razonamiento, demostración y conclusión.

Sin embargo es más fácil decir “no”, o “esto es estúpido”, o “vaya absurdez”. No digo que haya alguna verdad en el mensaje original, pero tampoco digo que sea mentira y, ni mucho menos, imposible. Porque mi mente, y quién sabe si por ello soy más estúpido que la media, más infantil o directamente un imbécil perdido, me permite dar pie a distintas vías desconocidas. No lo descarto, no lo asumo como ficción. Porque, sinceramente, puede ser.

Porque, sin ir más lejos, la vida actual de esta parte del mundo “civilizado” fue una enorme ficción no hace mucho. También espero que la prepotencia que se gasta el grueso de la población “desarrollada” impacte dentro de no mucho con la certeza de pedir disculpas. Pero no por haber creído que esta era la forma más adecuada de proceder, vivir o actuar, sino por no creer en absoluto en otras posibilidades. Hecho que, por cierto, tiene mucho que ver con el proceder, vivir y actuar contemporáneo pero, como digo y defiendo, cada uno cree de un modo u otro. Como quiere, sin ir más lejos, y equivocarse por ello no debería ser reprochable. Lo cual no quita que para mí resulte incomprensible el negar, por defecto, cualquier elemento que cuestione nuestra lógica (¿lógica?) concepción del mundo, la vida, o la existencia.

Pero lo mejor de todo esto es que nadie va a llegar ni de coña a esta línea. Si acaso ocurre el milagro de que alguien haya comenzado incluso a leer mi mensaje, posiblemente irá saltando de párrafo en párrafo para citar aquello que más le excite o que más atacable sea. Se producirá una descontextualización y no aportaremos nada ninguno de los dos. Ni él con su manipulación, ni yo con mis explicaciones.

Yo veo harto complicado, difícil y extremadamente sorprendente el que pudiera existir esta raza de hombres-lagarto, pero no descarto la idea. No la desmitifico ni la tiro por tierra. Simplemente atiendo, leo, busco información cuando me apetece y me empapo de toda la mitología que puedo, de todas las leyendas individuales porque de ello se extraen muchísimas esencias y muy válidas. Pero no las descarto porque no pueda comprenderlas.

Igual que no descarté las posibilidades de la física, la matemática o demás cuando no comprendía ciertos aspectos de las mismas. No me encerré a decir que eran todo paparruchas que sí, que funcionan, pero ya está. Me esforcé en comprender, en estirar mi mente e intelecto al máximo (sí, a unos se nos da mejor el verbo que el número, y en mi caso tampoco para tirar cohetes, aunque poco a poco ^^) para, ya no darles una oportunidad (que en nuestra sociedad es obligatoria y si no eres un paria) a ellas, sino para dármela a mí mismo.

Por eso, y solo por eso, os llamo la atención. Para que os deis la oportunidad de creer. Porque, además, no podéis demostrar que todo esto no sea una enorme ficción. Que Matrix sea la ficción de Supramatrix y así hasta el infinito. Y no es desvirtuar la filosofía cartesiana y sacar los pies del tiesto… Solo digo que se puede cuestionar, se puede razonar, se puede debatir, sin dejar de lado la posibilidad de creer y, por supuesto, respetando las creencias de los demás porque, estoy convencido, es ahí donde reside la riqueza mental de cada uno. Su genialidad y su entera validez como individuo pensante.

Porque la razón, atribuyéndola en grado al equilibrio, debe ser empleada de forma consciente. De forma que la razón no es suficiente para concebir la vida en toda su extensión, porque depende de quien la utilice. Cuanto más haya donde creer, más habrá donde razonar, y más se extenderá el pensamiento. Pero sin perder nunca un punto clave, que la creencia y la razón no tienen por qué estar desligadas.

Otra cosa es, ya, el fanatismo. Y es irónico que lo mencione, pero se ve demasiado fanatismo hacia ciertas cosas de la vida, del mundo “real”. Lo que pienso es que las religiones no han muerto, solo han cambiado los iconos. Y lo veo triste, pero tampoco demasiado, porque antes o después la razón está llamada a despertar. A conservar al individuo en la que reside, y lo invita a creer pero sin perder de vista la propia razón y dejando de lado el fanatismo.

Eso es lo que yo creo. Que decir no “porque no”, “que es absurdo”, no son sino manifestaciones fanáticas por sistema para desechar cualquier cosa que resulte en choque frontal contra la concepción del mundo que se tiene. Y eso, además, es aislante. Es, repito, irracional.

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1 comentario

  1. Bruja said,

    mayo 10, 2011 a 1:21 pm

    ¿Y esto? No me había percatado de este texto. No sé cómo me ha podido pasar, pero puestos a mirar el lado positivo, encontrarlo me ha alegrado la mañana 🙂


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