Ghost

La cicatriz en mi espalda, el humo escapando de mi boca en un suspiro del alma adormecida. Oscuridad de mis ojos, luz en mis pupilas. Todas las leyes, las verdades y la mentira. Ese sueño morboso yaciendo en la vigilia suspendida de la ilusión. Eres mi búsqueda, mi función, los silencios de mi discurso; también las letras de mi literatura. Una efigie que hice sagrada tras el roce de tu mano, tacto ígneo con velocidad de glaciar. Eso eres. Un duelo en una playa vacía con la arena blanca bebiendo del sol la luz del alba. 

Las primeras gotas de sangre procedentes de la fatal herida; la vorágine anhelada. 

Luminoso espectro, inmaterialidad que deseo hacer real. Eres tu propia ausencia tras bajarte del autobús, la senda que recorren mis ojos cuando te marchas. Eres el sí nacido en esa sonrisa, el giro cuando tu mirada dijo que querías volver a verme. Estas ganas de encontrarte de nuevo. De hacerlo real. Eres un poema de luz y de sombra… De mi luz y mi sombra.

Este poema que vale más por lo que calla que por lo que cuenta. 

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Silencio

Recuérdame. Trae de nuevo a mi memoria la sensación implacable del calor cuerpo a cuerpo. Abraza mi pasado a tu pasado y no prometas nada. Sé que no hay más frío que el vacío polar que asedia en las noches de soledad. Sé que no hay más calor, ni mejor, que la piel contra la piel. Recuérdame cómo era. Guía mis pasos inexpertos de nuevo; ayúdame a avanzar en esta tierra fértil en disposición pero yerma de oportunidades. Dímelo otra vez. ¿Cómo se siente tu cuerpo al espasmo tajante del espíritu, poniéndote al borde de los cielos, cuando a quien amas te susurra al oído?

Cuéntamelo de nuevo, anda.

Cómo su voz se desliza cuello abajo hacia tus hombros, cómo conquista tu espalda, y sus dientes delicadamente mezquinos seducen el lóbulo de tu oreja izquierda; recordemos juntos la habilidad innata de las lenguas prodigiosas que progresan sin articular palabra. Sí, sí… Quiero escuchar esa historia de nuevo, las almas haciendo un pacto de saliva a través de labios sellados, de bocas ávidas buscándose el aliento de la vida la una en la otra.  

La magnífica narrativa de los pulsos alternos acompasándose en una fantasía. Háblame de todo eso, por favor, y de las palabras más importantes que se dicen en silencio, de frente, enlazando iris a iris, fundiendo pupila y pupila. 

Hazme recordar esa historia, el amor en su concepto y en ejecución y, por supuesto… No digas nada.